Y al caer la noche no se te encenderá en el cielo ninguna estrella, la respuesta al por qué de tu pregunta en un susurro formulada es que has absorbido todo el brillo con el que contaban, mirarás y todo será penumbra; jamás sabrás lo que has obtenido por tus excesos y descuidos. Quizás algún día en una mínima parte de tu escasa inteligencia descubras lo sucedido a lo largo del trayecto y quieras redimirte, pero lo que se acaba se termina para siempre, el esplendor que iluminaba cada segundo de tu existencia se habrá convertido en mate, y por más que lo pulas no cambiará su recién estrenada apariencia. Llegó el momento, lo que no se ha valorado cuando era la ocasión no deseará volver a tus manos impuras, a un corazón que latía con poca fuerza siendo tan escasos los encuentros, ha seguido caminando y tu sombra no aparecía al lado de la suya, tú mataste un nudo que hasta ayer era inmortal.
Estás a oscuras, no has hecho por encender una vela, y yo ya no tengo ganas de prestarte siquiera una cerilla.
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